Así viví una magnífica semana de inmersión lingüística en Andalucía
Christine ha participado en varios viajes de inmersión lingüística en España organizados por The Pack Language Experience. En este post nos cuenta cómo fue su experiencia en la Ruta Andalucía.
Mi experiencia en la Ruta Andalucía
Recientemente participé por quinta vez en uno de los viajes de inmersión lingüística organizados por Adrián, director y coordinador de viajes de The Pack. En mi opinión, estos viajes son cada vez mejores. La Ruta Andalucía estuvo organizada a la perfección y tenía una variedad impresionante de actividades.
Aunque había vuelo directo a Sevilla desde mi ciudad, decidí junto con otras amigas viajar el fin de semana de antes a Madrid para hacer una pequeña escapada por la capital de España y viajar el domingo a Sevilla en AVE – ¡qué maravilla es este tren!.
Objetivos del viaje
Nuestra Ruta por Andalucía tenía 3 objetivos principales:
– Explorar dos de las ocho provincias que componen Andalucía: Sevilla y Cádiz.
– Descubrir la riqueza histórica y cultural de la zona y entender algo de la influencia de las muchas civilizaciones que han dejado su huella allí.
– Estar en contacto con el español en cada momento del viaje.
Para cumplir estos objetivos, los profesores, Adrián y Carmen (gaditana de origen), prepararon clases y toda una serie de actividades muy interesantes. Durante el viaje nos alojamos en tres lugares; tres noches en Sevilla, una noche en el pueblo blanco de Vejer y tres noches más en Jerez de la Frontera.
Mis momentos más destacados
Es imposible mencionar todo lo que vimos durante el viaje pero os comento algunos de los momentos más destacados:
Después de la primera clase de español en la que hablamos de algunos aspectos específicos de Andalucía como su historia, el acento y la pronunciación, dimos un paseo por las calles de Sevilla con una guía excelente. Visitamos los exteriores de la catedral, el Real Alcázar, el Archivo de Indias y por último, el Parque de María Luisa con la magnífica Plaza de España, ambos construidos para celebrar la Expo Iberoamericana de 1929.

Hacer un taller de cocina en nuestros viajes es todo un clásico. Así que, el segundo día fuimos al magnífico mercado de Triana donde compramos los productos que después utilizamos para preparar una comida de platos típicos andaluces: gazpacho, espinacas con garbanzos, buñuelos de bacalao y solomillo de ternera al whisky. Todo acompañado con una sangría auténtica.

Al llegar a Vejer, uno de los pueblos blancos más bonitos de España, no podíamos evitar ver la influencia de los musulmanes: su presencia se ve todavía en muchos rincones del pueblo.

Una de mis actividades favoritas fue la visita al enclave arqueológico de Baelo Claudia. Este asentamiento romano, ubicado en una de las playas más famosas y bonitas de España, la de Bolonia, no fue excavado hasta el siglo XX. Se fundó en el siglo II a.C. por su ubicación estratégica (a solo 14 kilómetros de África) y la población vivía de la pesca y del método de conservación conocido como salazón. Llegó a ser una ciudad romana muy importante con foro, templos, termas y hasta un teatro. Pero después de un terremoto y un tsunami, empezó a perder importancia y al final se abandonó en el siglo VIII d.C.

También descubrimos el papel de los fenicios que fundaron la ciudad de Cádiz bajo el nombre de Gadir y nos adentramos en la importancia de las salinas en esta región.
Ya en Jerez, visitamos una de sus muchas bodegas y aprendimos mucho sobre los diferentes vinos que existen en esta región, desde el más seco, la Manzanilla, hasta el más dulce, el Pedro Ximenez. Y, desde luego, ¡había cata de vinos!

Y como no, también hubo tiempo durante el viaje para disfrutar del flamenco y de varias sorpresas que no puedo desvelar. En resumen, fue un viaje increíble desde el primer hasta el último momento. Ojalá pueda participar en muchas otras semanas de inmersión lingüística.
Christine Dignan
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